Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al usar el sitio web, usted consiente el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Por favor, haga clic en el botón para consultar nuestra Política de Privacidad.

El informante que previno sobre los peligros del sumergible Titán: la advertencia desoída

https://media.revistagq.com/photos/6836cced190d00ee65501c02/16:9/w_2560c_limit/documental-oceangate-netflix.jpg

En junio de 2023, el submarino Titán, perteneciente a la empresa Oceangate, se esfumó durante una expedición al Titanic llevando a cinco personas, incluyendo al director general de la compañía, Stockton Rush. El incidente resultó en una pérdida de vidas muy lamentable, un suceso que muchos consideraron podría haberse evitado, dado el conjunto de advertencias previas. David Lochridge, quien trabajó anteriormente en Oceangate, fue uno de los principales denunciantes que señalaron las deficiencias de seguridad en el diseño del Titán mucho antes del desafortunado evento. Su denuncia, no obstante, no fue tomada en cuenta, y él fue despedido en 2018 después de manifestar sus inquietudes. Ahora, tras el desastre, Lochridge da su testimonio y saca a la luz las fallas de seguridad que, según él, contribuyeron al lamentable suceso.

Lochridge trabajó en Oceangate desde 2011, inicialmente como Director de Operaciones Marinas, y fue uno de los primeros en unirse al equipo que diseñaba el Titán, un submarino para llevar turistas a ver los restos del Titanic en el fondo del océano Atlántico. Al principio, la idea de crear un sumergible con un casco de fibra de carbono fue innovadora, pero a medida que avanzaba el proyecto, Lochridge comenzó a detectar serias deficiencias en los materiales y la construcción. Preocupado por la seguridad de las futuras expediciones, trató de alertar a la empresa sobre los riesgos inherentes al diseño y las pruebas insuficientes del Titán.

Desacuerdos y advertencias ignoradas

Lo que comenzó como un trabajo entusiasta para Lochridge se fue tornando cada vez más inquietante. A medida que las pruebas del Titán avanzaban, él fue testigo de múltiples fallos en los componentes del sumergible, particularmente en el casco de fibra de carbono. Descubrió que el material que se estaba utilizando no solo era defectuoso, sino que carecía de la capacidad para soportar las presiones extremas a las que el sumergible estaría expuesto a 3.800 metros de profundidad.

Lochridge subrayó la importancia de obtener una certificación de seguridad de una entidad independiente, algo que veía como crucial debido al carácter experimental del diseño. No obstante, la compañía hizo caso omiso a sus inquietudes. Desde el año 2016, cuando la empresa dejó de asociarse con el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad de Washington y empezó a operar internamente, las preocupaciones de Lochridge se intensificaron.

En 2018, después de varios intentos fallidos de llamar la atención de los responsables de Oceangate, Lochridge decidió denunciar la situación ante la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA). Su denuncia, que estaba relacionada con los riesgos inherentes a la construcción del Titán, fue enviada también a la Guardia Costera de Estados Unidos, pero la respuesta fue lenta y, según Lochridge, ineficaz.

La reclamación y la terminación

Lo que parecía ser una acción valiente para salvar vidas terminó siendo el principio de una serie de represalias por parte de Oceangate. Tras hacer públicas sus preocupaciones, Lochridge fue convocado a una reunión con Stockton Rush y otros directivos de la empresa. En esta reunión, tras un acalorado intercambio de opiniones, Rush se mostró escéptico ante las advertencias de Lochridge y, al día siguiente, lo despidió.

Poco después de su despido, la empresa presentó una demanda contra Lochridge por incumplimiento de contrato y otras acusaciones, lo que llevó a una batalla legal entre ambas partes. A pesar de las dificultades legales y las presiones, Lochridge se mantuvo firme en su postura y continuó tratando de alertar sobre los problemas de seguridad en el Titán.

La tragedia y las lecciones no aprendidas

El informe de la Guardia Costera de los Estados Unidos sobre la implosión del Titán en junio de 2023 confirmó lo que Lochridge había advertido años antes. El informe detalló una serie de fallos en la seguridad y las pruebas del sumergible, coincidiendo con las denuncias del ex empleado de Oceangate. A pesar de estas advertencias, la compañía siguió adelante con las expediciones, lo que llevó a la tragedia.

La implosión del Titán y la posterior pérdida de vidas resalta las consecuencias fatales de la desestimación de las preocupaciones sobre la seguridad en proyectos tan ambiciosos. El incidente subraya la importancia de una supervisión rigurosa y la necesidad de escuchar a los expertos y denunciantes dentro de las organizaciones. A pesar de los esfuerzos de Lochridge y otros para frenar el progreso del proyecto, el sistema de seguridad y las certificaciones adecuadas fueron ignoradas, lo que resultó en la tragedia.

Consecuencias y pasos a seguir

Después del suceso fatal, Oceangate reaccionó con prontitud, aunque no logró evitar la desgracia. La compañía detuvo sus actividades y cooperó con las averiguaciones. No obstante, el impacto ya se había producido y la pérdida de vidas dejó una marca en el sector. En opinión de Lochridge, el incidente podría haber sido prevenido si tanto las autoridades como la empresa hubieran procedido con más cuidado.

El asunto del Titán suscita varias interrogantes relacionadas con la responsabilidad empresarial y la carencia de una supervisión apropiada en proyectos pioneros. Las enseñanzas que deben extraerse comprenden la urgencia de incrementar la transparencia, realizar investigaciones detalladas y adoptar un enfoque más riguroso respecto a la seguridad en el sector tecnológico y científico.

El informante, que a pesar de las dificultades se mantuvo firme en su postura, no solo busca justicia para las víctimas, sino también garantizar que incidentes como el del Titán no se repitan. El legado de esta tragedia podría ser el cambio en los protocolos de seguridad para futuros proyectos submarinos y otras iniciativas tecnológicas de alto riesgo.

Por Inés Valcárcel

También te puede gustar